Desde
que nacemos estamos recibiendo educación
y adquiriendo conocimientos y conductas, aunque parezca que somos inmune a todo
lo que escuchamos o vemos, por el simple motivo de ser pequeño o no hablar. Por
ello, la familia, amigos y demás parientes,
incluso desconocidos que vemos en la calle, y la publicidad de los
medios son quienes comienzan a inculcarnos y guiarnos la manera de actuar según
seamos niño o niña. La sociedad en general es quien refuerza las diferencias de
género.
Y
es que desde las mismas series para niños se ven como las niñas siempre
intentan complacer a los hombres o como la figura femenina es escasa y siempre
con colores poco llamativos, como nos cuenta Emilia en el caso de Doraemon.
Como puede ser que en cosas tan poco
preciadas se vea la gran diferencia
entre hombres y mujeres y es que desde
la infancia reciben mensajes sexistas en todos los ámbitos de la vida, y por
tanto, transmiten inconscientemente lo que han aprendido. Por todo ello hay que
realizar una nueva mirada de la realidad, escuchar nuevas voces, y contribuir
para crear y educar a futuras personas, que no permitan nunca que nadie
controle sus estilos de vida, según sean hombre o mujer; donde los hombres
puedan ir con faldas sin ser payaso de nadie,
y las mujeres con barba y bigote, sin parecer un ogro.






